sábado, 17 de marzo de 2012

JUANJO, UN PARADO

Juanjo tiene 29 años, esposa y una niña de cinco años. Está en paro desde hace 38 meses y 14 días. Hace recuento cada mañana. Desde que lo despidieron ha podido tirar de unos ahorros –nunca fue un despilfarrador- del trabajo de su mujer y, últimamente, de su madre y sus suegros. Sin embargo, lo ahorrado se acabó, su mujer también se quedó en paro y los suegros y su madre comienzan a estar ahogados. Dedicarse desde los 16 años a la construcción le valió para llevar dinero en el bolsillo desde muy joven, pero ahora cuenta con el mismo, único e inútil título que un montón de gente más: la experiencia. Porque eso no le vale, sobre todo, cuando hay tan pocas obras en marcha. Ha buscado entre otros sectores, pero nada. Tener solo estudios básicos no ayuda. Además, la falta de trabajo y estrecheces económicas comienzan a minar su relación de pareja. Está arisco, mucho menos cariñoso, y las urgencias de su mujer y su hija casi le molestan. Ha encontrado refugio en el bar que está al lado de la última obra en la que trabajó. Acodado en la barra trabó amistad con dos o tres que con cuatro cervezas y un montón de Manises pasan las horas. Allí las conversaciones siempre terminan relatando, de un modo u otro, la situación por la que están pasando. Se indignan con tanto “político mamón”, con tanto “rico y nosotros pasando hambre”, con tanto “venido de fuera que nos quita el curro”…y de vez en cuando el tono sube y “ya está bien”, “habría que hacer algo”, “éste país necesita echar a todos esos golfos”. Y se viene arriba y las cuatro cervezas se convierten en una docena. Tras una de esas noches, Juanjo se para ante la puerta de su piso –a punto de ser embargado- y se da cuenta de que no tiene ganas de entrar y que los 400 euros de la paga se le han acabado en una semana. Y se da la vuelta. Recorre las calles del barrio dándole vueltas a todo y se acuerda de los del bar y que “sí, que tienes razón; que la culpa es de todos ellos, yo me merezco otra cosa”. Se sienta en el banco de un parque y ve a su madre sacrificando su pensión por él; a su mujer triste y a su hija que empieza a comprender qué es eso del paro; a sus suegros que igual piensan que su hija podía haber tenido una vida mejor; y, sobre todo, recuerda cuando ganaba pasta. Todas esas imágenes se mezclan con el alcohol, el cansancio y, de pronto, se sume en un llanto sordo durante varios minutos. Al poco, levanta la cabeza y mira hacia la tienda de telefonía que tiene enfrente. Se agacha, coge una piedra y se acerca hasta el escaparate, aprieta con fuerza, echa el brazo hacia atrás y, justo cuando vuelven a aflorar las lágrimas, abre la mano y deja caer la piedra sobre el asfalto. Vuelve lentamente a su casa. Ahora sí, abre la puerta, va hasta el cuarto de su hija para darle un beso, como todas las noches, se ducha y acuesta al lado de su mujer. La ve dormir y se jura que va a salir de esta, que esa piedra no volverá a su mano nunca más. Se duerme y ya casi entre sueños se pregunta si será capaz de cumplir la promesa que acaba de hacer. La duda le da miedo.

AUTOR: José David Santos

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 11 de marzo de 2012

URDIMBRE

… “No había manera de hacer hablar al “monstruo”, que miraba a todas partes con recelo, y rehuía los ojos de los cazadores. Tampoco quería marchar con nosotros. Cuando alguien le tomaba del brazo para hacerle andar chillaba y se desasía con espanto. Yo propuse que nos sentáramos con él y le diéramos de comer y beber. Todos aprobaron, menos don Ricardo, que tenía prisa por llegar a la paridera y curar al perro. Sin embargo, aquélla era la única manera de inspirar confianza al “monstruo”, que por dos veces había intentado meterse de nuevo en la cueva y si seguía a nuestro lado (aunque aparte y fuera del alcance de nuestros brazos) era por miedo a los perros”…

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… _“¿Has matado a alguien? El “monstruo” negó con la cabeza. Mi padre volvió a preguntarle por qué se escondía, si no sabía cometido ningún crimen. El otro calló. Miraba a mi padre con un poco más de atención, como si quisiera recordar algo. Por fin, lo señaló con el dedo y articuló un sonido extraño. Pusieron atención todos”…

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AUTOR: Ramón J. Sender, fragmento de la novela “El lugar de un hombre” Ed. Destino, 1976, Barcelona.

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

sábado, 3 de marzo de 2012

MARZO. ACTOS EN EL PUERTO DE LA CRUZ.


PROGRAMACIÓN DE MARZO EN EL PUERTO DE LA CRUZ. "El Vagón de las Artes" estará presente bajo la serie fofotgráfica "VIDAS HACIÉNDOSE" (13 al 31 de marzo, Aarón Moreno Borges)
Lunes a Viernes (10 a 14h / 16 a 21h)
Dirección C/ PÉREZ ZAMORA, Nº 38
-Puerto de la Cruz-

domingo, 26 de febrero de 2012

PERDERSE PARA ENCONTRARSE...


Una vez llegue a una casa con encanto en la Playa de Bajamar, Breña Alta, La Palma. Está rodeada de vegetación "antigua". Me abrió la puerta una cubana amable, que trabajaba en el servicio doméstico. Me había citado allí con un señor por teléfono, solo sabía que se llamaba Manolo. A los pocos minutos llamaron al jardinero-chofer-manitas, para que buscara al señor. Mientras la amable cubana se encargaba de contener a un número increíble de gatos que competían por entrar en la casa. A los cinco minutos llego el señor Manolo, vestido con un mono de jardinero, guantes de jardín y un sombrero, y gafas. Me dijo que sentía no darme la mano porque venía de estar trabajando en el jardín, y atender a los diferentes animales que en él se criaban, varias clases de aves. Tratamos el asunto que me había llevado allí y me pareció un hombre exquisito en el trato y a la vez el más sencillo del mundo. Me presento a su madre, una anciana dulce como el Bienmesabe, y descubrí cual era el objeto de veneración de este hombre, su madre. Al final del encuentro, me acompaño él mismo a la puerta del jardín y nos despedimos. No había conocido nunca en esa isla un personaje como él y conocía bastantes. Quedamos para otra ocasión si su trabajo se lo permitía, pero nunca me dijo su apellido. La próxima vez que estuve en esa casa, él no estaba, me atendió su hermana, me pareció que eran seres idénticos, no precisamente por el físico, que también. Ella fue la que me dijo que su hermano estaba en Madrid preparando la apertura de la tienda. Ahí me entere que era Manolo Blahnik. Cuanta sencillez y humildad. Así da gusto conocer gente. No me extraña que se refugie en Garafía, yo también lo hice un día. Y les he dicho a mis hijos que mis cenizas las esparzan en el mar de los Roques de Santo Domingo de Garafía, pues desde allí, al noroeste de la Palma irán derechitas a América, ya lo dijo Thoreau, " De ese oeste que confirmará nuestros sueños". Garafía te hace pequeña, en su inmensa soledad, lo descubrió Antonio Gala en su libro "La regla de tres", o Fernando Delgado en "Isla sin mar".
Autora: Guadalupe
Foto: José B.Ruiz

PRESENCIAS

…Yo, alimaña del bosque, antaño, ya casi no estaba más que en el bosque. Yacía en algún sitio, en una cueva repugnante; repugnante sólo a causa de mi presencia, naturalmente. Entonces te vi, fuera, al aire libre: la cosa más admirable que jamás había contemplado. Lo olvidé todo, me olvidé a mi mismo por completo, me levanté, me aproximé. Estaba, ciertamente, angustiado en esta nueva, pero todavía familiar, libertad. No obstante, me aproximé más, me llegue hasta ti: ¡eras tan buena! Me acurruqué a tus pies, como si tuviera necesidad de hacerlo, puse mi rostro en tu mano. Me sentía dichoso, tan ufano, tan libre, tan poderoso, tan en mi casa…; pero, en el fondo seguía siendo una pobre alimaña, seguía perteneciendo al bosque, no vivía al aire libre más que por tu gracia, leía, sin saberlo, mi destino en tus ojos. Esto no podía durar. Tú tenías que notar en mí, incluso cuando me acariciabas con tu dulce mano, extrañezas que indicaban el bosque, mi origen y mi semblante real. No me quedaba más remedio que volver a la oscuridad, no podía soportar el sol, andaba realmente extraviado, como una alimaña que ha perdido el camino. Comencé a correr como podía, y siempre me acompañaba este pensamiento: “¡Si pudiera llevármela conmigo!”, y éste otro: “¿Hay acaso tinieblas dónde está ella?”… “¿Me preguntas como vivo?”… “¿Así es como vivo?”...

AUTOR: Kafka; carta de Kafka a Milena

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 19 de febrero de 2012

GAVIOTA QUE VE LEJOS, VUELA ALTO…

Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos.

Pero alejado y solitario, más allá de barcas y de playas, estaba practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil torsión requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un…solo…centímetro…más…Encrespándose sus plumas, se atascó y cayó.

Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.

Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión –parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera.

AUTOR: Richard Bach, fragmento del relato “Juan Salvador Gaviota”, editorial Pomaire, 1972, Barcelona

ILUSTRACIÓN: Aarón Moreno Borges

domingo, 12 de febrero de 2012

FÁCIL ES RECETAR, PERO DIFÍCIL CURAR...

Como decía, me llamo Juan Pablo Castel. Podrán preguntarse qué me mueve a escribir la historia de mi crimen (no sé si ya dije que voy a relatar mi crimen) y, sobre todo, a buscar un editor. Conozco bastante bien el alma humana para prever que pensarán en la vanidad. Piensen lo que quieran: me importa un bledo; hace rato que me importan un bledo la opinión y la justicia de los hombres. Supongan, pues, que publico esta historia por vanidad. A fin de cuentas estoy hecho de carne, huesos, pelo y uñas como cualquier otro hombre y me parecería muy injusto que exigiesen de mí, precisamente de mí, cualidades especiales; uno se cree a veces un superhombre, hasta que advierte que también es mezquino, sucio y pérfido.
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Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté....

AUTOR: Ernesto Sábato, fragmento de la novela "El túnel", Colección Millenium, 1999. Madrid.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

LAS PERLAS FUERTES DE LA GLORIA CELESTIAL


Golpeada por la soledad

Golpeada por la soledad,
torturada por el dolor físico
sin apenas fuerzas para sonreír
intentaré contaros un chiste
de la Esperanza y el Cornudo
...
(Perdonad, no puedo)

AUTORA: Gloria Fuertes, poemario "Mujer de verso en pecho", Cátedra, Letras Hispánicas, 1995, Madrid.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 5 de febrero de 2012

REQUIEM FOR A DREAM

-Bueno, ¡hay que tener ánimo! Pensad bien, bien, muy bien, lo que hayáis de hacer, pensadlo muy bien…, que nunca tengáis que arrepentiros de haber hecho algo y menos de no haberlo hecho…Y si veis que el que queréis se ha caído en una laguna de fango y aunque sea en un pozo negro, en un albañal, echaos a salvarle, aun a riesgo de ahogaros, echaos a salvarle…, que no se ahogue él allí…o ahogaos juntos…en el albañal…Servidle de remedio…, sí, de remedio…¿Qué morís entre légamo y porquería?, no importa…Y si podréis ir a salvar al compañero volando sobre el ras del albañal porque no tenemos alas…,no, no tenemos alas…o son alas de gallina, de no volar…, y hasta las alas se mancharían con el fango que salpica el que se ahoga en él…No, no tenemos alas…, a lo más de gallina…; no somos ángeles…, lo seremos en la otra vida…¡donde no hay fango!…ni sangre… Fango hay en el Purgatorio, fango ardiente, que quema y limpia…, fango que limpia, sí…En el Purgatorio les queman a los que no quisieron lavarse con el fango…, sí, con fango…Les queman con estiércol ardiente…, les lavan con porquería…Es lo último que os digo, no tengáis miedo a la podredumbre…Rogad por mí, y que la Virgen me perdone.

AUTOR: Fragmento de la novela “la Tía Tula”, Miguel de Unamuno, Planeta, Clásicos Universales, 1991, Barcelona.

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

MIRLOS MENDIGOS

Si hay perros mendigos, siendo la mendicidad una característica exclusiva de los seres humanos, se debe a que los perros tienen de hombres (o mujeres, por si el género pareciera insuficiente). Cuando te domestican, tienes más o menos asegurada la comida, pero adquieres también las fragilidades del domesticador. Un perro abandonado o perdido es un indigente. Todos nos hemos tropezado con alguno en medio de la calle o en el parque y casi todos hemos huido de él para no hacernos cargo de un sufrimiento que podría ser el nuestro. El perro mendigo no sabe cruzar las avenidas, por eso duda en la acera, observando el comportamiento de los seres humanos. Va y viene con el rabo entre las piernas y hurga en los cubos de las basuras en busca de un pedazo de pan o de un hueso de pollo. No sabe ganarse la vida, en fin, de ahí que muchas veces elija la de un transeúnte y comience a seguirlo con la esperanza de que le abra la puerta de su casa. No hay castigo peor que ser elegido por uno de estos animales a la deriva cuando vas a comprar el periódico. Lárgate, le dices, deja ya de seguirme, y él te mira tristemente con los cuartos traseros encogidos y en su mirada comprendes gran parte de la tuya. Es la mirada de quien no entiende la realidad en la que acaba de caer, la mirada de quien ha sido expulsado del paraíso por una maquinaria de cuya existencia no tenía noticia.

Vete, le dices al perro, déjame en paz, e imaginas lo que sería tu propia vida si de un día para otro te quedaras sin casa, sin trabajo, sin familia, sin leyes que te dieran protección. Y es que del mismo modo que los animales domésticos adquieren las debilidades de sus dueños, sus dueños se contagian de las carencias de sus perros. Quien ha poseído uno de estos animales sabe que tendrá ya para el resto de su vida, inevitablemente, algo de perro (o de perra) Vete, le dices, mientras regresas a casa, amenazándole con el periódico. En esto, vuelves la vista y descubres, alrededor de un periódico tirado en el suelo, un grupo de mirlos disputándose las vísceras podridas de una decena de sardinas que hay en su interior. Dios mío, te dices, que invierno tan duro éste, e invitas a desayunar al perro pordiosero.

AUTOR: Juan José Millás

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 29 de enero de 2012

NE ME QUITTE PAS...

..."Desde que tengo memoria, he sido siempre tímida y temerosa. Mis padres me llamaban el ratoncito gris. Tengo la impresión de que nunca estuvieron preocupados por mi timidez. Cuando hablaban de este asunto -casi siempre por iniciativa de alguno de mis padres o tutores-, decían que ya se me pasaría. Como mis padres decían que estaba contenta en casa y con la familia, lo que era verdad, mis profesores no se preocupaban más del asunto. Se limitaban a anotar en boletines mensuales: buena alumna, pero no participa en clase. Recuerdo que cada vez que se preguntaba algo en clase, yo solía saber la respuesta, pero no recuerdo haber levantado la mano en mi vida. Mis padres no eran tímidos. Ahora he comprendido que mi padre tenía poca confianza en sí mismo: su deseo de no molestar a los demás, de arreglárselas solo, de no querer contrariar a nadie, ni elevar la voz...yo tomaba su reserva por sabiduría, por madurez, pero ya no estoy tan segura. Me pregunto si esta actitud era elegida o padecida"...
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..."Cuando era una niña, aceptaba siempre los papeles secundarios en los juegos. Mis amigas, más seguras de sí, escogían los papeles de heroína y yo me contentaba con el de confidente o con los papeles que nadie quería: abuelas, brujas, malas...Me especialicé en el papel de la amiga fiel de la heroína, que no dice nada y se mantiene siempre en un segundo plano...Estaba dispuesta a renunciar a mis deseos a condición de que me aceptaran y lo agradecieran. Hoy día, cuando me pierdo, prefiero gastar el tiempo y dar vueltas antes que preguntar el camino de alguien. En mi trabajo, esto me ha impedido ascender. Mis superiores me decían que tenía todas las cualidades para el puesto, pero acababan por dar el puesto a otro. Yo, por mi parte, durante gran parte de mi vida he huido y evitado tomar responsabilidades. Cuando me desperté era ya demasiado tarde. Siempre he dicho que todo esto estaba en mi carácter. Mi vida sentimental también ha sido un fracaso. Los hombres me han dado siempre miedo. Cuando era adolescente me bastaba una mirada o una conversación de lo más banal para que me enamorara por meses o por años. Era incluso capaz de enamorarme de una foto, a sabiendas de que sería incapaz de pronunciar una palabra si por casualidad encontrara a esa persona. No me atrevía nunca a hacer o decir nada en materia de sentimientos, salvo soñar o escribir cartas que nunca eché al correo. Los hombres a los que atraía no me gustaban nunca. Pero yo huía sistemáticamente de los que me atraían. Y si ellos intentaban acercarse, yo huía todavía más deprisa"...
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..."A veces me irrito, me siento frustrada, insatisfecha. Me esfuerzo contra mí misma. O contra los demás, contra los que se imponen, contra los que no respetan a las personas frágiles o vulgares...Sueño con ser capaz de dar respuestas cortantes, con tener una gran confianza en mí, con ser popular...pero enseguida pongo los pies en la tierra. La realidad se encarga de recordármelo. Al fin vivo tranquila, en mi pequeño mundo confortable y cortésmente frustrante: se me quiere como soy. No molesto a nadie..."

AUTORA: "Diana", testimonio recogido en el ensayo "Anatomía del miedo -un tratado de valentía-", José Antonio Marina, Anagrama, Colección Compactos, 2009, Barcelona.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 22 de enero de 2012

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¡Oh cuerpo curvado por la música,
oh, mirada iluminada!
¿Cómo podríamos distinguir
el danzante de la danza?

AUTOR: Williams Butler Yeats
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges
MODELO: Élida Dorta, "Secuencias de interior", colectivo RED.

...SEGÚN COMO SE MIRE...CELESTE NO ES UN COLOR...


..."No solo se trata de familias que necesitan para comer, también hay muchas que requieren medicamentos; o que deben pagar las facturas de la luz, del agua, el alquiler o la hipoteca; o que no pueden costear el transporte o el comedor escolar de sus hijos"...
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..."Los perfiles de los demandantes, debido a la crisis, se han ido modificando sustancialmente en los últimos tres años, y ahora cada vez personas más jóvenes, de entre 20 y 45 años, las que demandan ayuda"...
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..."Muchos chicos que trabajaban en el sector de la construcción o el turismo han perdido sus puestos de trabajo, lo que nos ha obligado a volver a casa de sus padres, quienes se ven obligados a su vez a asumir las deudas que aquéllos tienen"...
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AUTOR: Leonardo Ruiz del Castillo, director provincial de Cáritas Diocesana
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges



domingo, 15 de enero de 2012

ACIERTO DEL MINITRABAJO (MINIJOB)


La juventud actual, sin ningún género de dudas, además de la mejor preparada de nuestra historia, es la que se ha criado más confortablemente. Según todos los indicios y augures, el futuro que se les avecina distará mucho de su preparación y confortabilidad.

Relataré una historia de cierto personaje cuyo nombre lo citaré más adelante.

Hace mucho tiempo vivía un hombre famoso, entre otras cosas por sus riquezas. Tras diversos avatares, que obviaré por no extenderme en demasía, fue perdiendo todos sus bienes paulatinamente hasta quedar en la miseria más absoluta. A las pérdidas materiales se le sumó la desaparición de los familiares más directos. Nuestro protagonista resistió con infinita paciencia todos los infortunios y, según dicen, llegó a pronunciar la siguiente frase: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo tornaré allá". El personaje en cuestión no es otro que Job, el santo de la resignación y la paciencia. La historia termina recobrando Job todo lo que había perdido. Cosa harto difícil, si no imposible, para los jóvenes de hoy con el futuro que les depara la solución del "minijob". Concluyendo: el nombre de "minijob" es de lo más acertado.

AUTOR: Manuel Villena Lázaro
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

LAS PERLAS FUERTES DE LA GLORIA CELESTIAL


Prefiero dormir a soñar

Soñando se pintan cuadros se escriben libros
se enamora uno se enamoran dos
se llega a luchar a tener ilusión.
Soñar cansa más que dormir.
Aún así seguiré soñando
que duermo y descanso.

AUTORA: Gloria Fuertes, poemario "Mujer de verso en pecho", Cátedra, Letras Hispánicas, 1995, Madrid.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

domingo, 8 de enero de 2012

MONTAG ABRE LOS OJOS...


-¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabundeando por ahí.
-¡Oh, no me echan en falta!-contestó ella-. Dicen que soy insociable. No me adapto. Es muy extraño. En el fondo soy muy sociable. Todo depende de lo que se entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas....O comentar lo extraño que es el mundo. Estar con la gente es agradable. Pero no considero que sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber que nunca hacemos preguntas o, por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen más que lanzarte las respuestas, ¡zas!, ¡zas!, y nosotros sentados allí durante otras cuatro horas de clase cinematográfica. Esto no tiene nada que ver con la sociabilidad.
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Nos fatigan tanto que al terminar el día, sólo somos capaces de acostarnos, ir a un Parque de Atracciones para empujar a la gente, romper cristales en el Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el Aplastacoches, con la gran bola de acero.
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No tengo ningún amigo. Esto debe demostrar que soy anormal. Pero todos aquellos a quienes conozco andan gritando o bailando por ahí como locos o golpeándose mutuamente.
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AUTOR: Ray Bradbury, fragmento de la novela FAHRENHEIT 451
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges
MODELO: Clarisse McCellan (Leticia Correa)

MUERTA POR SU PROPIA MANO

Mi querida, me pregunto si antes del fin
pensaste en aquel juego de niños al que seguramente jugaste, en el que corres por encima del estrecho muro del jardín, imaginando que es la cima de una montaña con insondables precipicios a ambos lados, y cuando sentiste que perdías el equilibrio saltaste, porque temías caer, y pensaste solo por un instante: Es ahora cuando muero.

Eso fue hace una vida. Ahora ya no estás, te negaste a seguir jugando el juego de los adultos en el que, manteniendo el equilibrio en la cima que corona la oscuridad, se sigue corriendo sin mirar hacia abajo y nunca se salta por temor a caer.

AUTOR: Howard Nemerov, poeta y escritor, poema leído en el funeral de su hermana Diane Arbus, 1971.
FOTOGRAFÍA: Autoretrato de Diane Arbus (retoque de Aarón Moreno Borges)

domingo, 1 de enero de 2012

EN CAMINO

Hace muchos años mi padre hizo este camino, lo hizo con la esperanza de que el santo escuchase sus plegarias, sus promesas, y le atendiese. Necesitaba ser escuchado, había quemado otros cartuchos y en su desesperada situación aquello era lo único que le quedaba...



Hoy yo hago el camino, lo hago por él, lo hago con fe. Con cada paso, con cada zancada, con cada piedra que esquivo estoy más cerca de mi objetivo. No puedo descansar. De noche, muy tarde y con frío me arrebujo en mi abrigo y observo las estrellas, preguntándome si treinta años antes también brillaban así, si también destilaban toda aquella magia. Recuerdo entonces la pasión con la que papá relataba sus andanzas y una emoción incontenible me embargaba...


"María, la belleza que hay en este mundo sólo se puede disfrutar cuando te rodeas de ella, cuando la palpas, y la tocas. Había tanta belleza allí que era imposible concentrarse en la peregrinación, así que mientras hacía mi camino yo tocaba todo lo que me encontraba, y lo disfrutaba, ya fuera una piedra, una simple rama...Pero también hay otra belleza, la que no se puede tocar, la que sólo puedes sentir vivamente y con los ojos cerrados...El murmullo de los arroyos, la débil lluvia resbalando sobre los guijarros, la serena visión de un árbol, un monasterio confundiéndose con un atardecer, un puente que hay que salvar, el crepitar de un fuego hogareño donde calentar los huesos, un baño helado y una cama caliente. Y la mayor belleza se encuentra en la satisfacción de llegar allí donde te has propuesto. Cuando eso pasa el corazón estalla de felicidad...Sabes que estás más cerca de él, sabes que pronto te escuchará, que después de tanto esfuerzo y lucha no podrá negarte lo que pidas. Todos los peregrinos sienten igual, y eso nos une, pero yo sabía que tenía cierta ventaja, ¿sabes porqué María? Pues porque un Santiago no podía negarse a otro Santiago, eso no se hace, ¿verdad? Llevar el mismo nombre que el santo me ayudó a creer, a enfrentarme a todos, a esos que decían que era un loco supersticioso que abandonaba a su padre en un hospital para pedir clemencia ¿a quién? ¿a qué? ¿acaso aquella figura tenía poderes milagrosos? Ay, como se bufó el médico...Y como se le atragantó la risa cuando mi padre se recuperó de pronto, casi sin lesiones y sin ninguna explicación"...


Recuerdo también la última conversación lúcida que tuvimos y como me pidió que fuera en su lugar a pedirle clemencia al santo que una vez tuvo a bien escucharle.


"Por eso yo creo María, creo porque sé muy bien que mi padre murió en paz agradecido por el prestado tiempo que el santo le otorgó. Así que da igual, no importa como de duro sea el camino, porque si hablas con él te escuchará, sólo dile que vas de mi parte...se acordará, se llama como yo"...



-Estoy en camino papá- me repito incansable todas las noches, -estoy en camino papá, ya queda menos.



Estoy en camino y el cansancio me vence y cierro los ojos sin darme cuenta. Sueño levemente y le veo; papá ocupa una cama de hospital, no se mueve, no sonríe, no me habla...La luz de la mañana me despierta, me pongo la mochila al hombro y recorro con cierta esperanza aquel paraje lleno de piedras, de puentes y monasterios. Le siento a mi lado y sé que no estoy sola, siento claramente que él recorre el camino a mi lado. Aquel Santiago impaciente no podía dejar que yo hiciera sola todo el trabajo...


Autora: Ana Belén González Herrera


Fotografía: Aarón Moreno Borges

ALGO QUE TE CONTARÉ...

Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y de más puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco....





Autor: J.D. Salinger, "El guardián entre el centeno", Alianza Editorial.
Fotografía: Aarón Moreno Borges
Modelo: Holden Cauldfield

domingo, 25 de diciembre de 2011

YO CANTO AL CUERPO ELÉCTRICO



Me he dado cuenta de que basta estar con los que uno quiere.

Me basta demorarme al atardecer con aquellos que quiero.

Me basta sentir cerca la hermosa carne, la carne que es curiosa, que respira y que ama.

Pasar entre la gente y tocar a alguno, o rozar con el brazo el cuello

de un hombre o de una mujer. ¿No es esto mucho?


No pido otra alegría, nado en ella como en el mar.

Hay algo en estar cerca de hombres y mujeres, y de mirarlos,

y en su contacto y en su olor, que es grato al alma.


Todas las cosas son gratas al alma, pero ésta es la más grata.


Autor: Walt Whitman

Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelos: Marie Fialova & alumn@s de danza contemporánea

...NADA SE CREA, NADA SE DESTRUYE, NADA SE ABANDONA

...He visto cómo colocamos a nuestros mayores en centros de acogida. Nuestra perfecta sociedad postindustrial tiene sistematizada la recogida de residuos sólidos humanos que ya no pueden reciclarse. Sentados en los jardines o los sillones, adormecidos frente a las televisiones que chillan, en centros públicos o privados, los mayores se van arrinconando porque ya no tienen sitio en hogares donde toda la familia está fuera de sus casas, trabajando a destajo de sol a sol para reunir el suficiente dinero como para pagar el colegio, la hipoteca, el canal plus...
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...En mi infancia le gente trabajaba igual que ahora. Y se pasaban apuros para llegar a fin de mes. Y los viejos morían en casa, en su cama, con su gente. Pero era una mierda, porque no había democracia ni televisión digital...


Autor: Jorge Bethencourt

Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Un Señor

domingo, 18 de diciembre de 2011

PA LUEGO ES TARDE

Rosario Suárez era natural de Oaxaca, un pueblo al norte de Veracruz y al este de Chiapas. Siempre había sido una chica sencilla, algo inculta pero muy cariñosa. O eso decía todo el mundo. Charo ayudaba siempre que podía o el tiempo se lo permitía al párroco de su iglesia, un hombre ya muy mayor que la quería como a una hija. Nunca lo supo pero había algo de cierto en aquello.


A Rosario le gustaba hacerse su propia ropa, ropa que estrenaba siempre que había baile en la plaza. No es que fuera muy bailonga pues tampoco es que la sacaran mucho a bailar, pero poco le importaba. Se quedaba allí sentada oyendo a la parranda tocar y eso le enaltecía el corazón. Para pagarse sus caprichos trabajaba en la casa de un gran hacendado como doncella, era lo único que sabía hacer. Y le iba bien, hasta que un día el hijo del potentado llegó de estudiar en la capital. Fue entonces cuando empezaron los problemas para Rosario porque la pobre se enamoró perdidamente de él.


Juan era apuesto, seductor y muy mujeriego, y pronto se dio cuenta de los devaneos de la sirvienta. Fue entre los campos de agave que ambos se entregaron a la pasión y los flirteos pasaron a mayores. Por supuesto Juan nunca la tomó en serio, jamás le prometió nada y en cuanto se aburrió de la chica, no volvió a acercarse ni a echarle cuenta. Cuando Rosario quedó encinta Juan la despreció, jurando que si no se deshacía del niño algo muy malo podría ocurrirle. Asustada, Rosario prometió que haría todo cuanto él le pidiese, incluso abortar. Prometió en falso, claro, pues Rosario era muy temerosa de Dios, y sabía muy bien que lo que él le pedía era un pecado, una aberración, una falta a su credo, por eso guardó su embarazo en secreto; y durante siete meses nadie se percató de su estado.


La noche en la que se puso de parto llovía a cantaros. Todos los caminos estaban cerrados. La noche oscura sólo se iluminaba cuando los intermitentes relámpagos alumbraban las humedecidas paredes blancas de la hacienda. Entre gritos y espasmos de dolor Rosario trató de dominarse, pero no pudo. Así fue como todo se destapó pues sus chillidos alertaron a Juan y a su padre.


-¡Pero tú no puedes ser el responsable Juan!-gritó el potentado rojo de ira,-esta chica te ha engañado...

-Papá, es mi hijo-le aseguró éste muy dolido pues sabía muy bien que la chica sólo había tenido ojos para él,-¿qué puedo hacer?, sólo tengo dieciocho años, no quiero ser padre tan joven.

-Nada, porque jamás lo vas a reconocer, es más, ese bastardo no puede nacer...


Asistida por otra de las doncellas el hijo de Rosario nació. Para alegría del hacendado el niño nació muerto o eso le dijeron a la pobre Rosario cuando impaciente esperó a que lo colocaran al calor de su pecho.


Por unos momentos debió creerlo, pero antes de que se lo llevaran envuelto en una manta ella reconoció un pequeño llanto y a aquello se aferró.


"Estaba vivo, estaba vivo y se lo van a llevar, lo van a separar de mí", pensó y aunque dolorida, trató de zafarse de las sabanas para impedir que se lo quitaran. "Pa luego es tarde", pensó Rosario, "tengo que detenerlos ahora". Y salió corriendo bajo la rabiosa tormenta para ver si podía detener la camioneta que se alejaba por el camino de tierra. Gritó y gritó hasta que se hizo daño en la garganta. Corrió y se esforzó por alcanzar el coche que se perdía en la lejanía pero nada pudo hacer para que la cortina de agua no se lo tragase. Y sus pies descalzos resbalaron en el barro del camino y no pudo detener al vehículo, ese en donde se iba el ser más importante de su vida, sangre de su sangre, entraña de sus entrañas. Y allí se quedó la pobre Rosario, llorando bajo la lluvia. "Pa luego es tarde" se repitió..."es tarde".



Rosario jamás supo si aquel niño vivió o murió, porque nadie le enseñó nunca una tumba ni le dio refencia alguna. La pobre vivió con la duda y el dolor, aferrada a la ropita que ella misma había hecho, pensando siempre que aquella noche había oído llorar a un bebé. Pobre Rosario Suárez, empezó a decir la gente del pueblo al verla llorar por las esquinas. Pobre, pobre Rosario Suárez...la llorona.


Autora: Ana Belén González Herrera
http://bohemiomundi.blogspot.com/
Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Rosario Suárez

LAS PERLAS FUERTES DE LA GLORIA CELESTIAL



ME VA LA BUENA GENTE


Y que no pueda amar a quien no ama.
No puedo amar a quien no compadece a la pobreza,
al dolor, a la fealdad física, al llanto.


Y no puedo admirar a quien no admira
a cualquier artista.
Y no puedo enseñar
a quien no quiere aprender.
Y no puedo apreciar
a quien desprecia a todos
o a un solo inocente.


Autora: Gloria Fuertes, poemario "Mujer de verso en pecho", Cátedra, Letras Hispánicas, 1995, Madrid.

Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelos: Nuria & Juan Vicente, buena gente

domingo, 11 de diciembre de 2011

ESTA ES UNA DE LAS MEJORES JUVENTUDES DE TODOS LOS TIEMPOS

En contra del tópico, de lo que siempre se dice de ellos, y de verdades como que los jóvenes han sido controlados a través del hedonismo, hay que reconocer que esta juventud es de las mejores de todos los tiempos. He visto en estos últimos años altos niveles de empatía, comprensión y compasión en amplios rangos de la juventud, eso es para mí admirable. Ahora, los jóvenes, tienen que entender que toda esa bondad va a ser utilizada para pervertir y utilizar vuestro mensaje, se lleva haciendo desde hace miles de años en los discursos, en las ideas, las buenas intenciones y la actuación paternalista premeditada, sobre todo de aquellos que dirigen las vidas. Esto se hará ahora más palpable, ahora hay que estar muy atentos.



Autor: Carlos Fuentes, librepensador

http://geoburanicos.blogspot.com/
Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Sara, escapista.

ALGO MÁS QUE UNA ESTADÍSTICA



Cómo expresar la violencia con el verbo, cómo reflejar tragedias con seres vivos en un papel inanimado. No hay negro sobre blanco que traslade el rojo derramado en el suelo de una cocina, en el gris de una calle o empapando la arena de una plaza. No existe vocabulario para describir la certeza de la propia muerte súbita y brutal necrosando las entrañas, desgarrando el cerebro con preguntas y negaciones. Mujeres, niños, ancianos, indigentes, animales....Si, no se asombren. Incluyo a los animales en la misma bolsa para cadáveres donde se trasladan los restos de los caídos humanos por la violencia. Ese desvencijado saco en el que la Administración trata de ocultar tras una cremallera del fracaso más amargo de su gestión.


No pido milagros; es cierto que tal vez no siempre pueda evitarse la comisión de un asesinato, pero sí es posible prevenirlos; solo es necesario asumir también como tales y reconocer como indicios de otros que se producirán aquellos actos que denotan la violencia en una persona, calificando esos episodios como delitos en sí mismos y cómo prólogo de futuros comportamientos igualmente agresivos.


Me refiero a la crueldad con seres de otras especies, una conducta que, al menos en nuestro país, no solo no está castigada con privación efectiva de la libertad, sino que a menudo es lícita y apoyada por los estamentos públicos. Y por supuesto, las autoridades políticas, ebrias de necedad y soberbia, hacen caso omiso de todos los informes que, puestos frente a sus narices de sagaces estadistas, prueban la relación entre maltrato animal y humano.


Es habitual que la conciencia de ciertos ciudadanos ocupe el vacío dejado por la ignorancia y el desdén de nuestros gobernantes. Este asunto no es una excepción. Se ha creado en España una ONG llamada SECVI (Sociedad Española contra la Violencia). Formada por profesionales provenientes de diferentes ámbitos (juristas, criminólogos, educadores sociales, psicólogos o investigadores, entre otros), pretende luchar con cerebro y corazón contra esas conductas violentas que, difundidas unas y silenciadas otras, llenan los ojos de lágrimas, el sentimiento de rabia y los anocheceres de ausencias.


Autor: Julio Ortega Fraile

Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Un "cadáver exquisito"

domingo, 4 de diciembre de 2011

AVENTURAS DE UN BOHEMIO ARREPENTIDO



José M. Gil temía tanto ver llegar al cartero que siempre que éste enfilaba el empedrado caminito de tierra de su entrada se ponía enfermo. No podía evitarlo. Empezaba a roncharse y a respirar mal, además su tensión arterial se disparaba peligrosamente. Aunque no era para menos, quizás porque sabía que su llegada siempre anunciaba noticias de su vástago...


Pedro, su retoño, jamás le había dado quebraderos de cabeza hasta el momento en que, por casualidad, encontró las libretas perdidas de su abuelo, única herencia del pobre hombre. En ellas el chico había descubierto una nueva y singular palabra: bohemia. Don Gustavo Gil, su abuelo, había sido todo un erudito en su tiempo, un pensador, un literato, un artista. En aquellas ajadas libretas había plasmado miles de ideas que de nuevo empezaron a bullir, esta vez en la calenturienta cabecita de su nieto Pedro, quien imaginó que podría emular a su abuelo, buscar ese mundo del que hablaba, errar por ahí, sin ajustarse a nada, sólo para alcanzar aquella utopía escrita en el papel. Libertad, revolución, justicia...


Abanderado en aquellos ideales tomó manta y carretera, y desapareció del confortable calor de su hogar. Su incansable búsqueda se prolongaría durante tres años. París, Viena, Bruselas, Ámsterdam, Londres, Oslo... José M. Gil estaba informado de las peripecias de su hijo por sus cartas y postales, que siempre llegaban puntuales y en abundancia. Cuando el orgulloso padre pensaba en su hijo siempre se lo imaginaba en alguna tertulia interesante en un café o creando arte en la oscura habitación de alguna pensión, como todo un bohemio.


Estocolmo, Praga, Mónaco, Ibiza...Entonces las cartas empezaron a llegar desde un mismo sitio, todas adornadas con cierto tono desesperado. Y José M. Gil consideró que como cualquier padre era su deber ayudar a un hijo si éste lo necesitaba. Y lo necesitaba urgentemente. Al primer giro de dinero siguieron otros, siempre por las mismas causas. Hasta que el incauto padre se preguntó a sí mismo como lo habría hecho su hijito para sobrevivir durante aquellos cuatro meses en que había estado vagabundeando por Europa. Estaba claro que Pedro Gil no tenía conocimientos en gran cosa, jamás había trabajo y aunque era inteligente no tenía la capacidad poética propia de los Gil, así que no podía figurárselo aferrado a una pluma, pero tampoco a un pincel. Eso sí, muy de vez en cuando recibía un paquete desde Ibiza. En su interior siempre había algo hecho en arcilla: un florero, un cenicero, un intento de sujetapapeles. "Estoy subvencionando al peor artista del mundo", protestaba José M. Gil, cada vez más nervioso de la situación. "Quizá deba cambiarme el apellido, quizá deba llamarme, de ahora en adelante, José M. Gili".


Libertad, libertad, y que otro pague la cuenta. Ese era el ideal bohemio de su hijo. El mismo que aparecía en las fotos con aspecto de hippie destartalado, tocando los bongos junto a una mulata escultural en una cala muy bonita con luz de atardecer. Ese parecía estarse pegando la vida padre a su costa, valga la redundancia.


-¡Qué, Don Gil!, ¿otra vez le ha escrito su hijo?- decía el cartero con cierto tono de chascarrillo.


José M. Gil aceptaba la carta con cara de circunstancias, cerrando la puerta con un pie. "Debe ser para lo de siempre, como si lo viera", pensó. Sin grandes aspavientos abrió el sobre y leyó el folio de papel reciclado doblado por la mitad. Al principio no dio crédito a lo que leía, creyó que era San Inocente o San Imposible, luego tomó aliento, se restregó los ojos y vocalizó en voz alta lo que estaba leyendo...


"Vuelvo a casa papá. Ya no quiero ser bohemio, creo que esta vida no está hecha para mí".


José M. Gil no pudo entenderlo de ninguna manera. Aunque él no había necesitado tres años para darse cuenta de aquello: Pedro Gil sólo había sido bohemio de titulo, pero no de corazón.


Autora: Ana Belén González Herrera


Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Góel

LAS PERLAS FUERTES DE LA GLORIA CELESTIAL

A JENNY
Nadie la ayudó,

pero él se hizo mujer.

Cantar cantaba,

era la preferida de los hombres del night-club.

Me dijo:

-En toda mi vida

sólo he leído un libro,

el tuyo.

Entonces...

Le acaricié de verdad

sus pechos de mentira.


Autora: Gloria Fuertes, poemario "Mujer de verso en pecho", Cátedra, Letras Hispánicas, 1995, Madrid.
Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelo: Sara P.

domingo, 27 de noviembre de 2011

¡ ES ALGO QUE HACE REÍR !



Al infundio

Es algo que hace reír,

el infundio promulgar.

Es algo que hace reír,

el que se deja embaucar,

y un vano hablar por hablar,

lo asume y sabe admitir;

pero el que no quiere oír,

termina por bostezar;

y sólo en esto pensar,

es algo que hace reír.

Hay modales parlanchines,

para lograr confundir.

No dicen nada que estimes,

y opines tú, como opines,

soportarlo: es delinquir.

Y hace a la razón pedir,

llegar a un punto final;

punto para permutar,

el vicio de un mal decir,

por la virtud de callar.

Se identifica al parlar,

quien no sabe departir.

No sabe dar y tomar,

y para más añadir,

el infundio es su puntal.

Y sólo en eso pensar...

¡es algo que hace reír!


Autor: Tomás Montesdeoca Pérez

Fotografía: Aarón Moreno Borges

Modelos: Actores de la Compañía de Teatro Reymala