domingo, 26 de febrero de 2012

PRESENCIAS

…Yo, alimaña del bosque, antaño, ya casi no estaba más que en el bosque. Yacía en algún sitio, en una cueva repugnante; repugnante sólo a causa de mi presencia, naturalmente. Entonces te vi, fuera, al aire libre: la cosa más admirable que jamás había contemplado. Lo olvidé todo, me olvidé a mi mismo por completo, me levanté, me aproximé. Estaba, ciertamente, angustiado en esta nueva, pero todavía familiar, libertad. No obstante, me aproximé más, me llegue hasta ti: ¡eras tan buena! Me acurruqué a tus pies, como si tuviera necesidad de hacerlo, puse mi rostro en tu mano. Me sentía dichoso, tan ufano, tan libre, tan poderoso, tan en mi casa…; pero, en el fondo seguía siendo una pobre alimaña, seguía perteneciendo al bosque, no vivía al aire libre más que por tu gracia, leía, sin saberlo, mi destino en tus ojos. Esto no podía durar. Tú tenías que notar en mí, incluso cuando me acariciabas con tu dulce mano, extrañezas que indicaban el bosque, mi origen y mi semblante real. No me quedaba más remedio que volver a la oscuridad, no podía soportar el sol, andaba realmente extraviado, como una alimaña que ha perdido el camino. Comencé a correr como podía, y siempre me acompañaba este pensamiento: “¡Si pudiera llevármela conmigo!”, y éste otro: “¿Hay acaso tinieblas dónde está ella?”… “¿Me preguntas como vivo?”… “¿Así es como vivo?”...

AUTOR: Kafka; carta de Kafka a Milena

FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges

1 comentario:

belce dijo...

=) Kafka y la imagen buenos...