domingo, 1 de enero de 2012

EN CAMINO

Hace muchos años mi padre hizo este camino, lo hizo con la esperanza de que el santo escuchase sus plegarias, sus promesas, y le atendiese. Necesitaba ser escuchado, había quemado otros cartuchos y en su desesperada situación aquello era lo único que le quedaba...



Hoy yo hago el camino, lo hago por él, lo hago con fe. Con cada paso, con cada zancada, con cada piedra que esquivo estoy más cerca de mi objetivo. No puedo descansar. De noche, muy tarde y con frío me arrebujo en mi abrigo y observo las estrellas, preguntándome si treinta años antes también brillaban así, si también destilaban toda aquella magia. Recuerdo entonces la pasión con la que papá relataba sus andanzas y una emoción incontenible me embargaba...


"María, la belleza que hay en este mundo sólo se puede disfrutar cuando te rodeas de ella, cuando la palpas, y la tocas. Había tanta belleza allí que era imposible concentrarse en la peregrinación, así que mientras hacía mi camino yo tocaba todo lo que me encontraba, y lo disfrutaba, ya fuera una piedra, una simple rama...Pero también hay otra belleza, la que no se puede tocar, la que sólo puedes sentir vivamente y con los ojos cerrados...El murmullo de los arroyos, la débil lluvia resbalando sobre los guijarros, la serena visión de un árbol, un monasterio confundiéndose con un atardecer, un puente que hay que salvar, el crepitar de un fuego hogareño donde calentar los huesos, un baño helado y una cama caliente. Y la mayor belleza se encuentra en la satisfacción de llegar allí donde te has propuesto. Cuando eso pasa el corazón estalla de felicidad...Sabes que estás más cerca de él, sabes que pronto te escuchará, que después de tanto esfuerzo y lucha no podrá negarte lo que pidas. Todos los peregrinos sienten igual, y eso nos une, pero yo sabía que tenía cierta ventaja, ¿sabes porqué María? Pues porque un Santiago no podía negarse a otro Santiago, eso no se hace, ¿verdad? Llevar el mismo nombre que el santo me ayudó a creer, a enfrentarme a todos, a esos que decían que era un loco supersticioso que abandonaba a su padre en un hospital para pedir clemencia ¿a quién? ¿a qué? ¿acaso aquella figura tenía poderes milagrosos? Ay, como se bufó el médico...Y como se le atragantó la risa cuando mi padre se recuperó de pronto, casi sin lesiones y sin ninguna explicación"...


Recuerdo también la última conversación lúcida que tuvimos y como me pidió que fuera en su lugar a pedirle clemencia al santo que una vez tuvo a bien escucharle.


"Por eso yo creo María, creo porque sé muy bien que mi padre murió en paz agradecido por el prestado tiempo que el santo le otorgó. Así que da igual, no importa como de duro sea el camino, porque si hablas con él te escuchará, sólo dile que vas de mi parte...se acordará, se llama como yo"...



-Estoy en camino papá- me repito incansable todas las noches, -estoy en camino papá, ya queda menos.



Estoy en camino y el cansancio me vence y cierro los ojos sin darme cuenta. Sueño levemente y le veo; papá ocupa una cama de hospital, no se mueve, no sonríe, no me habla...La luz de la mañana me despierta, me pongo la mochila al hombro y recorro con cierta esperanza aquel paraje lleno de piedras, de puentes y monasterios. Le siento a mi lado y sé que no estoy sola, siento claramente que él recorre el camino a mi lado. Aquel Santiago impaciente no podía dejar que yo hiciera sola todo el trabajo...


Autora: Ana Belén González Herrera


Fotografía: Aarón Moreno Borges

4 comentarios:

40añera dijo...

Me alegra saber que no caminas solo
Un beso
Feliz año

Aarón dijo...

Gracias "40añera", como suelo decir, sin los demás este pequeño espacio abierto a la pluralidad no caminaría. Buen 2012 compañera. Se agradece tu aportación. Saludos.

Ana dijo...

Que sorpresa ver aquí otro de mis relatos, gracias de corazón por molestarte en buscar una foto que la ilustre y por publicarlo, este me gustó mucho cuando lo escribí.
Feliz año nuevo, espero que haya venido cargado de buenos deseos y de mucha felicidad.
Un abrazo
:D

Aarón dijo...

De nada Ana, es lo menos que uno puede hacer. El aprender de las historias e inquietudes de los demás, así como dar imagen a las mismas es un auténtico placer realizar cada semana. Sin la suma tuya (Ana) al igual que la de todos y cada una de las personas que pluralizan este espacio esto no caminaría. Se hace camino al andar, como recuerda Machado, y en equipo más todavía. Un abrazo compañera. Gracias por tu aportación.