sábado, 14 de abril de 2012

...OJERAS MALVAS...


....Era Ángela Vicario quien no quería casarse con él. "Me parecía demasiado hombre para mí", me dijo. Además, Bayardo San Román no había intentado siquiera seducirla a ella, sino que hechizó a la familia con sus encantos. Ángela Vicario no olvidó nunca el horror de la noche en que sus padres y sus hermanas mayores con sus maridos, reunidos en la sala de la casa, le impusieron la obligación de casarse con un hombre que apenas había visto. Los gemelos se mantuvieron al margen. "Nos pareció que eran unas vainas de mujeres", me dijo Pablo Vicario. El argumento decisivo de los padres fue que una familia dignificada por la modestia no tenía derecho a despreciar aquel premio del destino. Ángela Vicario se atrevió apenas a insinuar el inconveniente de la falta de amor, pero su madre la demolió con una sola frase:
-También el amor se aprende....

AUTOR: Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges