sábado, 31 de marzo de 2012

...¡¡CÁMBIATE!!...


...Antes de dormirse, leyó un par de capítulos de un grueso libro sobre la pintura de Rembrandt. No le interesaron mucho las opiniones del autor, de modo que decidió no seguir adelante.

Solía abandonar, a veces incluso los tiraba en las papeleras de las vías públicas, los libros que no le complacían. ¿Por qué tanta gente sin talento se empeñaba en escribir obras necias y abrumadoras? ¿O en pintar absurdos cuadros, en dirigir películas tediosas, en componer canciones que sonaban como los maullidos de un gato al que han pisado la cola?

Clara creía que en el arte se hacía precisa cierta discreción y que nadie debería tratar de hacer las cosas para las que no ha nacido con las suficientes cualidades. Se sentía orgullosa de haber abandonado muy pronto, en el primer año de estudios de Bellas Artes, su intención de convertirse en pintora. Porque adivinó, al estudiar a los grandes maestros, que, a lo largo de su vida, tal vez podría realizar cuadros correctos, pero jamás una soberbia pintura. La verdad es a menudo amarga, pero también debe ser elegante...

AUTOR: Javier Reverte, fragmento de la novela "El médico de Ifni", 2005, Barcelona.
FOTOGRAFÍA: Aarón Moreno Borges