viernes, 4 de septiembre de 2009

ZULEIMA, ARENA Y SAL.








"Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza."
- Epícteto (Filósofo grecolatino)
Aquella mañana el cielo amaneció completamente azul grisáceo barruntando la lluvia cercana. Se cubrió de azul indigno, pues la noche anterior mientras la luna llena lucía esplendorosa en lo alto del cielo, ella soñaba con los hombres azules del desierto, de los que tanto le hablaban Sidi Ali y Zoraide. Se vió de niña correteando por los patios de la casa del tío, escabulléndose entre los mercaderes del zoco, el olor a canela y azahar, los tintes de la marroquinería, toda la belleza de Fez ante sus ojos y en sus dedos acordes suaves de su laúd. Pero el sublime sueño se vio interrumpido bruscamente por la llamada del cartero. Rápidamente se levantó para implorarle que esperara, pues se había quedado dormida mientras descansaba a media mañana, teniendo nuevamente el sueño de la noche anterior, como si ese sueño, al repetirse, quisiera comunicarle algo, algo que estaba sucediendo en Fez y que iba a cambiar el curso de su vida. Lo sentía así en su corazón y lo había vislumbrado días antes al leer los pozos de té.

Abrió con ansias la carta, una carta certificada urgente procedente de Fez. Las lágrimas cubrieron con rapidez sus pálidas mejillas emocionadas al reconocer la letra de Zoraide.........

CONTINUARÁ..................
Autores: Nayra del Rosario Hernéndez Benitez
Aarón Moreno Borges.


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