
MILES DE ACTIVISTAS PROTESTAN EN TODO EL MUNDO POR EL CRECIENTE NÚMEO DE CÁMARAS DE VIDEOVIGILANCIA. DENUNCIAN EL ABUSO EN EL CONTRO DEL CIUDADANO
Para la gran mayoría de los ciudadanos las cámaras de videovigilancia pasan desapercibidas. Para ellos son objetos molestos, por eso procuran que ninguna quede sin señalizar. Centenares de activistas salieron ayer a las calles de ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla para celebrar el día Libertad Sin Miedo 2008. Una jornada reivindicativa que se celebró simultáneamente en ciudades de todo el mundo.
"Fomentan el miedo y no combaten la criminalidad", dice un militante
Nuestros ojos se han acostumbrado a ver cámaras. Se camuflan en el paisaje urbano, con cada vez mejores técnicas de mimetización. Por eso, los colectivos que denuncian la reducción de espacios de libertad salieron a la calle a hacer lo que llevan tiempo haciendo: fotografiar las cámaras de videovigilancia con las que convivimos para luego situarlas en los mapas que hay en Internet. Es la manera, explican los activistas, de crear conciencia ciudadana.
Plataformas y reflexión
“Es una forma de reflexionar más que de documentar en Internet con exactitud la presencia de cámaras. Llegará un momento en que, de tantas que hemos marcado en el mapa que tiene Google, no se verá Madrid”, explica Ángel Galán, del colectivo addSensor, uno de los grupos que se integran en la plataforma portuseguridad.org. Tienen trabajo de sobra: el Ayuntamiento de Madrid pretende añadir a las cámaras que ya hay en lugares como la Plaza Mayor, 36 nuevos puntos de videovigilancia en la zona de Lavapiés
Cambio de conducta
“Las cámaras crean un modelo de conducta ciudadana”, explica Ana García. Dedicó su tesis doctoral al tema y forma parte de la plataforma Portuseguridad.org. “Las apariencias ahora también se tienen que guardar ante las cámaras”, coincide Ángel Galán.
El 75% de los ciudadanos ve con buenos ojos la instalación de cámaras, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ante este dato, Rubén Díez muestra un cierto desánimo. “Desde los medios de comunicación nos encontramos con un discurso del miedo que nos paraliza y que hace que seamos capaces de ceder derechos universales en favor de una supuesta seguridad que nos proporcionarán si aceptamos esa premisa”.
Para la gran mayoría de los ciudadanos las cámaras de videovigilancia pasan desapercibidas. Para ellos son objetos molestos, por eso procuran que ninguna quede sin señalizar. Centenares de activistas salieron ayer a las calles de ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla para celebrar el día Libertad Sin Miedo 2008. Una jornada reivindicativa que se celebró simultáneamente en ciudades de todo el mundo.
"Fomentan el miedo y no combaten la criminalidad", dice un militante
Nuestros ojos se han acostumbrado a ver cámaras. Se camuflan en el paisaje urbano, con cada vez mejores técnicas de mimetización. Por eso, los colectivos que denuncian la reducción de espacios de libertad salieron a la calle a hacer lo que llevan tiempo haciendo: fotografiar las cámaras de videovigilancia con las que convivimos para luego situarlas en los mapas que hay en Internet. Es la manera, explican los activistas, de crear conciencia ciudadana.
Plataformas y reflexión
“Es una forma de reflexionar más que de documentar en Internet con exactitud la presencia de cámaras. Llegará un momento en que, de tantas que hemos marcado en el mapa que tiene Google, no se verá Madrid”, explica Ángel Galán, del colectivo addSensor, uno de los grupos que se integran en la plataforma portuseguridad.org. Tienen trabajo de sobra: el Ayuntamiento de Madrid pretende añadir a las cámaras que ya hay en lugares como la Plaza Mayor, 36 nuevos puntos de videovigilancia en la zona de Lavapiés
Cambio de conducta
“Las cámaras crean un modelo de conducta ciudadana”, explica Ana García. Dedicó su tesis doctoral al tema y forma parte de la plataforma Portuseguridad.org. “Las apariencias ahora también se tienen que guardar ante las cámaras”, coincide Ángel Galán.
El 75% de los ciudadanos ve con buenos ojos la instalación de cámaras, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ante este dato, Rubén Díez muestra un cierto desánimo. “Desde los medios de comunicación nos encontramos con un discurso del miedo que nos paraliza y que hace que seamos capaces de ceder derechos universales en favor de una supuesta seguridad que nos proporcionarán si aceptamos esa premisa”.
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