lunes, 22 de septiembre de 2008

EL "ALIVIO" DEL OTOÑO


Definitivamente llegó el otoño y las ciudades recuperan el ritmo. De nuevo las multitudes, los atascos, el humo y el ruido, la lluvia.

Otra vez todas esas interferencias que esconden un poco una realidad que en verano se hace mucho más visible: la indigencia.

Ellos no se fueron de vacaciones. Pero estos meses han sido duros por otro motivo bien distinto: en verano hay más problemas para poder comer.

Por fin, con septiembre y con el otoño, todos los albergues, servicios sociales y comedores vuelven a abrir sus puertas.

Sí. Muchos de ellos permanecieron cerrados por vacaciones. Todo se derrumba cuando ni siquiera funcionan estas medidas temporales, estos parches necesarios, para colectivos que necesitan soluciones a largo plazo.

Para descubrir esta dura realidad os dejo con el testimonio de “Frida”, publicado en el blog Indigencia:

Jamás pensé que llegaría a ser indigente y he aquí que lo soy.

Soy víctima de un maltrato laboral, pero para estos casos no existen oficinas de atención. Te encuentras en la calle y sin ninguna experiencia de qué es lo que hay que hacer. “Ve a este sitio”, te dicen, y vas y nada. “Pues mira yo creo que si vas a este lugar...” Vas a la iglesia, esa que tanta subvención tiene, y nada. “Lo sentimos no podemos hacer nada”. “Lo sentimos no podemos...”

¿Y ustedes se han preguntado alguna vez qué pasa con los indigentes en verano? Pues lo mismo que con las mascotas abandonadas. Abandono total.

Los servicios sociales han decidido que, como hace "mucha calor", los albergues para dormir se cierran hasta que llegue el invierno. (Los de mujeres, todos) Sólo permanece el de San Isidro y suerte si encuentras sitio.

Si eres indigente en busca de trabajo te encuentras que los sitios con bolsa de trabajo están todos cerrados, por ejemplo Cáritas. Cerrado por vacaciones.

Si tienes la suerte de encontrar alguna oferta de trabajo en los periódicos pues lo tienes cabrón, pues para asearte no cuentas más que con tu propio sudor.

Si tienes hambre y recurres a un comedor y pides un plato de comida porque hace tres días que no comes pues te dicen que tienes que ir con tu asistente social correspondiente, aunque sea un viernes veraniego a las 13h.

Si tu correspondiente asistente social no encuentra tu lugar último de empadronamiento, lo tienes claro, ya no pueden ayudarte aunque el rugir de tus tripas les ocasione sordera. "Lo sentimos así son los trámites". ¿Y que haces con tu dignidad? Pues te la comes y así paleas un poco a los jodidos tipos.

Recomendación para este intenso calor: beber mucha agua, no exponerse al sol, comer sano, ropa ligera, etc. Me pregunto ¿dónde existe esta receta para nosotros los indigentes?

No se te ocurra ser indigente en verano porque molestas, molestas mucho.

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