sábado, 21 de junio de 2008

LLEGAR ES ACARICIAR


Por Matilde Sosa. Periodista argentina.

Amigos, después de la ausencia cotidiana, llegar es una tarea.

Llegar, creo, es intentar trazar un mapa que sujete en algo, tanta cartografía suelta. Inquieta. Caótica. Inédita.

Llegar es mapear apenas, este lugar interno e irredento de fronteras.

Llegar es habitar ese lugar que de a ratos angustia y de a ratos libera.

Llegar, creo, nos acontece como si un relato de la vivencia intentara inscribirse al poner las cartas sobre la mesa. En blanco sobre negro del impasse, del cada vez, y de lo Inaugural, que aun aguarda en su stand by.

Llegar no es fácil.

Llegar es hacerse responsable cuando no se le escapa al bulto y cuando se le mete el cuerpo a la tarea. El mismo cuerpo que viene dilatado por calor y con el frío se constriñe y se violenta.

Llegar sin dibujar ese mapa es como tirarse sin red, solo sostenidos por las cartas del tiempo y del espacio. Escribir testimonio será llegar, con los sentidos puestos. Cifras, signos, símbolos. Inscripciones de la edad y en los sentidos como huella, como marca del abecedario con que rogamos se nos lea. El punto de inflexión o la epopeya se acuerpa en la mirada y se pone tierna. Y a la vez pide que el baquiano nos cuente como fue la yerra.

Llegar es entonces un intento, una categoría de la leyenda que nos reclama lugar y paciencia. Nos allana a la espera. Nos iguala con el que queda.....

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